Columnas

Por qué el tiempo y espacio se viven distinto en la maternidad

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Cada día de mi puerperio lo he vivido emocionada, de forma intensa, agotadora y agradecida. Mi guagua tenía solo dos semanas en mis brazos y al intentar recordar la sensación de haberlo tenido dentro de mí sentía que aquello había pasado hace tanto, tanto tiempo.

Pareciera que el tiempo en la maternidad se mide en unidades diferentes: una tarde puede ser infinita con tu bebé en brazos, una noche de cólico la más larga de tu vida, una primera sonrisa fugaz puede permanecer para siempre en el corazón, pero miras una foto de hace unas semanas y no entiendes en qué momento los días pasaron tan rápido.

Pareciera que el espacio ha sido transformado y delimitado de nuevas maneras. El remolino de cambios emocionales, el cruce entre nuestras expectativas durante el embarazo y la realidad, sumado a la reorganización familiar y aprendizaje de nuevos roles puede hacernos sentir extraña en nuestro propio espacio, en nuestro propio cuerpo. Y solo en la medida que el tiempo pasa, vamos aprendiendo de nuestros pequeños, familiarizándonos con las nuevas rutinas y conociendo este nuevo espacio para desenvolvernos.

Sin duda alguna, tiempo y espacio requieren un proceso de adaptación que remueve mucho en nosotras. Es en este proceso que aparecen mayormente sentimientos de tristeza, temor y ansiedad, que a veces simplemente no podemos explicar. Hay un periodo de acomodo del que no se habla mucho, pero que es bueno transparentar. Para sobrellevar esto es importante poder expresar lo que sentimos, pedir ayuda y centrarnos en el día a día. Recuerdo que durante el primer mes repetía bajo la ducha la misma frase casi como un mantra: “cada día tiene su afán”. Es fundamental centrarnos en los desafíos del presente, porque al imaginar el futuro es cuando puede tomar fuerza la angustia.

Una vez que logramos acomodarnos en esta nueva percepción del tiempo y en este nuevo espacio, logramos conectarnos con una fuerza imparable, desconocida y que pese que a veces puede asustarnos, resulta irresistiblemente hermosa. El desafío desde aquí será irnos descubriendo en este nuevo escenario, no perder del todo los espacios propios, si no integrar la maternidad en nuestras vidas, aunque ésta lo haya transformado todo.

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1 comentario en “Por qué el tiempo y espacio se viven distinto en la maternidad”

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