Columnas

Por qué el nacimiento es un evento determinante

Por Florencia Monje y Camila Boettiger, kinesiólogas especialistas en embarazo y postparto.

Inmediatamente después del parto y por aproximadamente dos horas, el bebé está perfectamente consciente y alerta, en plena formación de circuitos neuronales. Y la principal necesidad que tiene es sentirse seguro, lo que logra a través del olor de su madre y la cercanía de su cuerpo. Su cerebro necesita satisfacer las necesidades sensoriales de cercanía y olfato. En este escenario, la hormona que reina es la oxitocina, o también llamada hormona del amor. Los circuitos neuronales de ese recién nacido comienzan a desarrollarse en base a esta hormona. Por otro lado, tenemos el escenario de un parto muy intervenido, medicalizado, donde la guagua al nacer es separada de su madre para seguir una serie de protocolos hospitalarios. Podemos imaginar el desamparo de un recién nacido que sale al medio extrauterino y no encuentra la seguridad del olor y el cuerpo de su madre: en ese recién nacido los circuitos neuronales no se generan en base a la hormona del amor, si no en base a hormonas del estrés. Así de importante es.

Además, la mamá también necesita del recién nacido una vez que ha parido. El contacto con su cría genera el comportamiento maternal. Mamá y bebé se necesitan.

El parto es un evento muy marcador en la vida de cualquier mujer y el que sea una experiencia positiva o negativa, depende, en gran medida, de qué tanto nos involucramos y lo entendemos como un evento fisiológico normal, parte de nuestra vida sexual, y no como un evento médico que delegar en terceras personas como si no nos perteneciera o se tratara de una patología. Cuando comprendemos a cabalidad el proceso del parto, entendiendo que nuestro cuerpo es perfectamente capaz de parir el hijo que gesta -salvo contados casos- nuestros miedos y ansiedades se disipan y recuperamos el inmenso poder que como mujeres tenemos.

Es fundamental también, que entendamos que el respeto por el parto y el nacimiento va mucho más allá de la vía por la que nazca la guagua o el tipo de parto que finalmente terminemos teniendo (vaginal, natural o cesárea), el respeto pasa por no vulnerar los derechos de la mujer y el recién nacido, tales como acompañamiento, intimidad, silencio, derecho a moverse, a comer y tomar líquidos si lo requiere, a ser informada, a tener apego inmediato e ininterrumpido con su guagua, entre otros.

* Florencia Monje y Camila Boettiger fundaron recientemente Gestaluz talleres, una iniciativa que busca preparar y transmitir información fidedigna a mujeres y sus parejas, o quien las acompañe en el parto, para que puedan sentirse cómodos de aclarar todas sus dudas e inquietudes. Más información www.gestaluztalleres.cl

 

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