Columnas

No soy la mamá Pinterest

Por Javiera Rossel, periodista

Típico que antes de ser madre una tiene una imagen ideal sobre la crianza que le entregará a sus retoños, cosas que llevadas a la práctica resultan graciosas de lo ingenuas que eran. Pero claramente la mamá perfecta que estaba en mi cabeza, no se parece en nada a mí. En mi caso hay tres situaciones, que juré que jamás haría con mi hija, pero finalmente me veo aquí mordiéndome la lengua, viviendo lo mismo que el meme de ficción v/s realidad que tanta risa provoca.

Ficción:

  • Voy a usar pañales de género para ayudar al medio ambiente.
  • Jamás dejaré a mi hija ver televisión o usar el celular.
  • Toda su alimentación será sana y saludable. ¿Comer chocolates? Oh no, jamás.

 Realidad

  • Por qué voy a usar pañales de género, si me acomodan demasiado los desechables, aunque permanezcan en la tierra por los próximos 100 años mientras se degradan, si es que alguna vez lo llegan hacer. ¡Me muero con todo el trabajo que tengo entre la pega y la maternidad y más encima lavar pañales! Agradezco que esta idea no haya seguido en mi cabeza y admiro profundamente a las madres consecuentes que usan pañales de tela, pero no, no va conmigo.
  • Por qué voy a prohibirle la TV, si yo misma la veo a veces, claramente le pongo horarios y trato que ver televisión sea la última opción que tenga, después de jugar, leer y otras actividades, pero es una herramienta salvadora cuando tengo que hacer otras cosas. Agradezco cada día a “Masha y el Oso” por existir y permitirme mínimos momentos de libertad. Y qué hablar del celular, soy millennials y he pasado toda mi vida en chat, Latin chat ICQ, MSN, Gmail chat y ahora Whatssap, entonces si me ve todo el día con el celular en la mano, no resultaría muy coherente decirle no, tú no puedes tocar el móvil.
  • Por qué le voy a negar una golosina o un pedazo del chocolate, si yo disfruto tanto con las cosas dulces. Que los niños se vuelven adictos antes de los dos años si comen azúcar o sal, que no hace bien para los dientes y millones de otras excusas. En mi casa tratamos de comer variado y sano, pero realmente amo las cosas dulces, no como chocolate o galletas todo los días, pero hay momentos que me doy un gustito y por qué no compartirlo con mi hija. Prefiero crear una niña feliz, que una llena de prohibiciones.

Si algo he aprendido en este primer año de maternidad, es que debo ser más honesta conmigo misma. He logrado verme tal como soy y no imaginándome rubia, perfecta y con súper poderes para tejer o hacer la comida. Soy una mamá, que cada día intenta hacerlo bien, que se cansa, que no cuida el medio ambiente porque bota los pañales en el basurero común, pero le enseña a su hija a reciclar, que llega agotada del trabajo para amamantar, ir a la plaza, dar de comer, bañarla y luego dormir. Lo hago lo mejor que puedo y con todas las energías que me quedan. Me acepto con mis virtudes y mis sombras. Al final del día, igual que todas trato de hacer lo mejor que puedo, pero debo aceptar que la “Mamá Pinterest” no soy yo.

 

 

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