Columnas

La maternidad como un espejo

Por Loreto Hagar*
@revolucionutricional

Mi primera maternidad llegó cuando me creía resuelta, segura de lo que quería y de lo que era capaz; estaba tranquila con mi camino y mi misión, sin miedos. La vida fluía y yo la disfrutaba, todo andaba bien. Entrar a este mundo y mantenerme por un tiempo ahí con mi primer hijo, lo viví de forma tan intensa y desbordante de felicidad, que no me dio tiempo para cuestionarme mucho. Sin embargo, intuía que algo había, algo que me inquietaba. Una inconformidad permanente por algo que no me dejaba ser al 100%. Entonces no lo podía ver.

Creo que eso que permanecía latente, hizo que con mi segunda hija las cosas fueran distintas. Desde la semana 23 de embarazo estuve en reposo y ella tuvo alergia alimentaria desde los 3 meses de edad. Hubo instancias dolorosas, intensas, pero que al mismo tiempo me han mantenido 15 meses en casa, conmigo y con mi familia: mi compañero de vida y mis dos hijos. Hoy ya casi de salida de este proceso intenso de crecimiento personal por sobre todo, pero también de pareja y de familia, les puedo compartir mi experiencia.

Comprendí que nuestras maternidades no son en vano, no es solo nuestro hijo aquel pequeñín que no nos deja dormir y amamos tanto amamantar. Ellos están fusionados a nosotras y cada manifestación de ellos es un espejo de lo que estamos sintiendo en ese momento. Poner atención, mirar bien, buscar, encontrar, enfrentar, aceptar y comprender lo que les/nos pasa será la única salida a la culpa. Solo reconociéndonos frágiles, vulnerables, cansadas, locas, brujas, lograremos liberarnos y aceptar no más como vengan las cosas. Y lograremos ser felices y solo gozar de la vida.

Como dice Deepak Chopra: “La libertad es no tener una historia por defender.”

Nuestros niños nos eligen, seamos la mejor mamá que podamos ser y que nuestros hijos estén como mejor puedan estar y nunca olvidemos que mientras nosotras estemos felices y gozando, ellos también lo estarán.

Recién voy de salida, pero el empezar a dejarme fluir me ha gustado, el proponerme no hacerme atado por cosas que no valen la pena me ha ayudado, dejar de escuchar opiniones de otros con respecto a como crío me ha ayudado, confiar en la forma de crianza de las abuelas y que quizás hagan cosas que a mi no me gustan y le den dulces que no quiero que coma, no puedo controlarlo todo! Para que me voy a tirar más pega encima si ya estar con mi pequeño o pequeña me significa un desgaste físico y emocional importante, para que más? Y me he empezado a sentir más libre y como se va la culpa, me voy sintiendo más clara y más segura y eso colabora en mi proceso de que no me importe lo que digan, proponérmelo me ha servido mucho. Y así voy, averiada pero dispuesta, frágil pero muy motivada.

Gracias a mi hijo e hija por mis dos maternidades, la mejor experiencia de mi vida para encaminarme a ser libre y feliz.

*Loreto Hagar es médico, terapeuta en medicina oriental, coach de salud y nutrición integrativa IIN. www.revolucionutricional.cl

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1 comentario en “La maternidad como un espejo”

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