Columnas

La llave que descubrí

Antes de ayer, a la hora de dormir, mi hija que ya tiene 1 año y 7 meses estaba HIPER activa, pero con sueño. Estábamos acostadas, con la luz apagada. Le canté, conté cuentos, dejé que gastara su energía recorriendo la cama o intentando jugar al caballito con el gato, volví a cantarle y nada. Tenía sueño, pero no podía dormir. “A veces las guaguas mañosean porque les cuesta conciliar el sueño”, me dijo mi sabia madre cuando mi hija tenía uno o dos meses de nacida, la mejor lección. Ayer era uno de esos días.

Entonces, la acurruqué junto a mí y muy intuitivamente comencé a hablarle de modo lento, calmado, susurrando, como cuando se entra a una meditación: “vamos a cerrar los ojitos… Vamos a respirar… Vamos a sentir cómo el cuerpo se relaja… Vamos a descansar, a dejar que nuestra mente y cuerpo descansen”. Listo. Se durmió en tres o cuatro minutos, lo juro. Pensé que había sido coincidencia, que simplemente ya había llegado el sueño. Pero ayer, al hacerla dormir, le conté un breve cuento y me fui directo al grano: voz de meditación, palabras de relajación. Listo, no me demoré más de 3 minutos. Fue bien impresionante.

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Columnas

Crianza por whatsapp

Llegué al chat de madres cuando escuché a una mujer decir a la pasada algo como: “lo leí en uno de los whatsapp de maternidad”. Recuerdo el tono que usó. Hablaba como si fuera algo muy obvio, muy conocido, como si cada madre en el mundo perteneciera a un chat de madres. Pero a mí me pareció curiosísimo; un fenómeno. Así que la llené de preguntas: me dijo que se trataba de un grupo donde había 100 mujeres desconocidas –el máximo de miembros que permitía whatsapp hace un año–, todas madres, funcionaba 24/7, las 24 horas del día y los cupos estaban llenos. Apenas se abriera uno me avisaría, me dijo. Tres días después, me ingresaron y varias me dieron la bienvenida mientras seguían hablando del tema de ese minuto: cacas. Sigue leyendo “Crianza por whatsapp”

Entrevistas

¿Quién es mamaxdos?

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Ignacia Gormaz y sus gemelas Paz y Trini.

Cuando le hicieron la ecografía y le dijeron que eran gemelos, Ignacia Gormaz (31) soltó una carcajada, como esas risas nerviosas. Fue inesperado. La concepción había sido completamente natural y, con su marido, bromeaban que no les iba a servir el coche unitario que ya habían comprado. Ignacia estaba contenta y comenzó a buscar información sobre embarazos y partos múltiples, pero se impresionó de lo poco que había: casi no existían libros reconocidos, ni manuales con datos de cuidados básicos. La información sobre los tipos de embarazos –en especial del suyo, en que sus dos guaguas compartían placenta– era escaza, y ella logró reunir muchos datos, reflexiones y material interesante, los que hoy comparte en Mamaxdos, una cuenta de Instagram que aún no cumple un año y que ha alcanzado notable popularidad.
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Entrevistas

Cuatro claves para entender las alergias alimentarias

 

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Angélica Marinovic, inmunóloga de Clínica Santa María.

Las alergias alimentarias están subiendo como la espuma. No por nada la OMS ha calificado esta patología como una epidemia silenciosa y en Chile las licencias de madres para cuidar a sus hijos por esta condición han crecido en 147%. Es un aumento brutal. Aquí, la reconocida inmunóloga María Angélica Marinovic, especialista en alergias, responde cuatro preguntas.

¿Por qué han aumentado las alergias alimentarias?

Se asocia al aumento de las enfermedades alérgicas en general en los últimos años. Dentro de las factores favorecedores de las alergias alimentarias están los genéticos y los ambientales y, dentro de estos últimos, destaca el estilo de vida moderno caracterizado por aumento del consumo de comidas procesadas, dietas no tradicionales, baja exposición a la luz solar (déficit de Vitamina D), baja diversidad de la microbiota gastrointestinal del recién nacido y del lactante, lo cual se ve favorecido por el tipo de parto, el uso masivo de antibióticos durante los primeros años de vida, el tipo de lactancia, etc. Sigue leyendo “Cuatro claves para entender las alergias alimentarias”

Columnas

La presión social de que nazca LUEGO

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41 semanas exactas. ¿Quién dijo guata grande?

Me dediqué todo el embarazo -inocente primeriza- a decir que estaba segura que mi guagua se iba a adelantar de la fecha probable de parto, porque ya sentía un poco de contracciones desde la semana 36, o porque en mi familia materna los embarazos se adelantaban siempre, o porque tenía una enorme guata, o porque mi matrona lo dio a entender, o porque yo simplemente estaba segura que así sería. “Todas las embarazadas piensan eso”, me dijo mi ginecólogo en la semana 39, cuando no había ninguna luz de que viniera pronto el parto. Apliqué cuanto secreto me dijeron, mientras que al menos cinco personas al día me preguntaban por whatsapp si había novedades. (“Ninguna novedaaaaad?”, así con ese tono agudo o seguido 30 signos de interrogación). Llegando a la semana 40 yo tenía ya varias contracciones al día, pero no, no había ninguna novedad.

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Columnas

Por qué salí del clóset con mi lactancia

39c0d848-bae3-4a33-8c43-2834f51910cfMi madre siempre me contó con orgullo cómo se las arreglaba para ir a la sala cuna y amamantarme, cuando yo era una guagua de pocos meses. Ella, una veinteañera universitaria, cruzaba todo el campus para llegar a darme la pechuga. Hace 35 años la leche materna no estaba en el apogeo, como ahora, y la leche de vaca -clásicos como Purita o Nido- era la solución más al alcance de la mano. Pero mi madre tenía la fuerte convicción de que la lactancia materna era lo mejor y me dio seis meses de pecho exclusivo, tiempo que, para la época, era una hazaña.
Yo no tenía más pretensión que llegar a los 10 meses, máximo, con mi hija. Me parecía que era un tiempo prudente, suficiente. Máximo -pero MÁXIMO-, llegar al año. Pero hoy llevo 15 y no veo al destete como algo pronto a llegar.
No fue fácil al comienzo.
Mi hija se agarró perfecto cuando nació, pero a los 13 días comenzó a soltarse de la pechuga, llorando despavorida, como si algo le molestara.

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